Innovación

Gala Freixa: «No tenemos la opción de no ser sostenibles»

Gala Freixa: «No tenemos la opción de no ser sostenibles»

Millennials y generación Z tienen algo en común más allá de su creciente conciencia medioambiental: como los consumidores del presente y del futuro que son, están empezando a cambiar las reglas del juego. Por eso, cada vez hay más iniciativas de jóvenes emprendedores que se lanzan al mundo empresarial con proyectos sostenibles que tienen el respeto por la naturaleza y los nuevos hábitos de consumo grabados en el ADN. Ese es el caso de Gala Freixa (Sabadell, 1995), cofundadora de la start-up Sheedo, y su papel ecológico hecho con fibra de algodón reciclado y semillas. «Usar y plantar» es el lema de su proyecto, que le valió que entrar en la lista de emprendedoras jóvenes con más talento de 2018 de la revista Forbes.

Sheedo tiene su germen en la universidad, donde tu socio Gonzalo Mestre y tú compartíais aulas, pasillos y pasión por el emprendimiento. Pero ¿cómo surge el proyecto?

Empezamos con la intención de crear una marca de alpargatas, un producto local, artesano y que ya de por sí respeta el medioambiente por los materiales que se utilizan para fabricarlas. Fue buscando un packaging diferente y original, reutilizado y que le diese una segunda vida a los materiales, cuando dimos con el papel con semillas, y nuestra idea cambió. El papel con semillas nos sorprendió por su simplicidad: al fin y al cabo, consiste en mezclar algodón y semillas, algo que se ha hecho de toda la vida en el cole. Pero estaba destinado exclusivamente a que germinara la planta; no se podía imprimir, ni personalizar. . Nos gustó tanto que empezamos a investigar cómo lo podíamos hacer más fino, para imprimir. Después de llamar a muchísimas papeleras, dimos con Sastres paperes, un pequeño molino papelero de Bañolas (Girona) que ya hacía papel de algodón artesanal para artistas, y se animaron a embarcarse en este proyecto con nosotros. Dimos con un papel bueno, que germinaba, que era muy bonito… y que nos gustó tanto que hizo que dejásemos las alpargatas a un lado. Como no había ningún tipo de referencia en el mercado, éramos muy jóvenes y no teníamos ni idea de nada, al principio no sabíamos bien cómo enfocar el proyecto así que hicimos un crowdfunding que nos ayudó a construir el relato que hay detrás del papel.

«Hacemos un papel que tiene vida, es de usar y plantar»

¿Cuál es ese relato?

El papel de Sheedo no es un papel con semillas sin más, sino que es un papel con vida, de usar y plantar. Gracias a este lema, las propias empresas se enteraron de lo que hacíamos y nos llamaron para incluir nuestro producto en sus campañas de comunicación. Así fue cómo descubrimos, casi accidentalmente, el sector en el que nos teníamos que centrar. Las empresas ya están empezando a estar comprometidas con el medioambiente y a hacer acciones sociales. Solo necesitan una manera sostenible de comunicarlo: nuestro papel, que está hecho con algodón reciclado de ropa y tiene semillas en su composición. Una vez ha cumplido su uso, se planta y se convierte en una flor, en una planta de tomate o una zanahoria, por ejemplo.

Cada vez son más las empresas que promueven la sostenibilidad como motor de cambio, algo que se encuentra en el centro de tu proyecto. ¿Cuál ha sido la evolución en estos años de andadura?

Lo que más me sorprendió es que sí nos veían como un cambio, como realmente la solución a un problema medioambiental. Cuando una gran empresa te respalda, el boca a boca es más sencillo. Tras varias charlas con clientes y reflexión interna, nos dimos cuenta de que el simple hecho de que apostaran por un proyecto como el nuestro, significaba que realmente hay intención de hacer las cosas bien. Muchas empresas ya quieren invertir parte de su presupuesto de comunicación en soluciones sostenibles y eso es un punto a favor que hay que valorar. Siempre se empieza por algo. En este caso, apostando por un papel con semilla, pero el mensaje va calando tanto en los propios trabajadores de la empresa como en los clientes.

«Nuestro objetivo es que todo sea reutilizable, de una u otra manera»

En Sheedo también habláis de zero waste marketing, ¿en qué consiste?

Queremos ser la alternativa sostenible a cualquier producto de merchandaising, como el típico flyer que, desgraciadamente, a veces acaba ensuciando las calles o el USB que te dan en una feria y que luego no usas. No queremos crear productos, sino reemplazar los existentes por opciones que no dañen la naturaleza. Por ejemplo, ahora estamos lanzando unos lápices que están hechos íntegramente de papel de periódico enrollado con una mina y unas semillitas al final. Nuestro objetivo es que todo sea reutilizable, de una manera u otra. También el packaging que utilizamos queremos que o bien se pueda plantar, o tenga un segundo uso como estuche, por ejemplo. El core de Sheedo es que puedas plantar una segunda vida.

Entonces, la economía circular está en el núcleo del proyecto.

Exacto. Como el papel está hecho de algodón damos una nueva oportunidad a toda la ropa que ya no se utiliza o que nunca llegó a ver la luz. Cogemos todos estos retales y residuos, los trituramos y hacemos la pasta de papel. El proceso es completamente circular.

«Las empresas que salgan de la crisis serán aquellas que sepan reinventarse y redirigir su negocio a las nuevas necesidades sociales»

Cada vez se habla más de esa «nueva normalidad» que propiciará la situación sanitaria que vivimos. ¿Qué papel crees que jugarán las empresas innovadoras en una posible salida sostenible de esta crisis?

Las que salgan de esta van a ser aquellas que sepan reinventarse y redirigir su negocio a las nuevas necesidades que tendrá la sociedad una vez la crisis sanitaria pase. Todos nos hemos dado cuenta de que el confinamiento, por ejemplo, ha favorecido increíblemente al medioambiente. Creo que como consumidores vamos a estar mucho más agradecidos a los que promuevan cuidar de la naturaleza, y no vamos a querer volver a tener ciudades donde no se vea el cielo azul y todo esté contaminado. Creo que la conciencia medioambiental sí que está creciendo, estamos ante una oportunidad para cambiar y alejarnos de las prácticas dañinas. Tanto las empresas como los consumidores tenemos que aprender de esta situación, ser conscientes y aceptar de verdad el cambio que han dado nuestras vidas.

«Tenemos poder sobre nuestras decisiones de compra, y las empresas son conscientes de ello»

Cada vez son más los emprendedores que buscan que sus proyectos generen impacto positivo en el planeta. El sector empresarial, poco a poco, está cambiando. ¿Cómo serán esas empresas del futuro?

Nuestra generación es afortunada porque tenemos esta manera de pensar incorporada. En las empresas más consolidadas, las presiones vienen, en parte, por un consumidor cada vez más concienciado. Cada uno de nosotros tenemos poder sobre las decisiones de compra que tomemos a diario. Las empresas son conscientes de ello y, por eso, están cambiando e invirtiendo en sostenibilidad. No hay otra manera de hacerlo. No tenemos la opción de no ser sostenibles. Me imagino que en un futuro no tan lejano las empresas no solo invertirán en sostenibilidad o harán grandes cambios tanto en la cadena producción como en todos los procesos internos, sino que los trabajadores no se sentirán a gusto si no colaboran en la conservación del medioambiente. El cambio tiene que empezar desde dentro.