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Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

La cumbre del clima de Madrid pasó hace ya diez meses y, aunque no significó una transformación sustancial, hizo florecer la semilla del cambio que había sido sembrada y regada durante más de un año. La emergencia climática tiene desde entonces nuevos paladines que sirven de altavoz al liderazgo social que quiere darle un vuelco a la forma de hacer negocios.

Frente a la evidencia de la crisis climática planetaria, ante el fracaso de las cumbres del clima como mecanismo de acuerdo y el drama que representa tener –aún en estos días– a algunas personas y naciones remando en contra, cabe preguntarse «y, ahora, ¿quién podrá defendernos?». Como era de imaginar (y afortunadamente), ya han aparecido líderes en todo el mundo que se niegan a seguir esperando a que las naciones propongan las soluciones y marquen los tiempos.

En agosto del pasado año, un grupo de líderes de todos los sectores se declararon dispuestos a crear una ruta alternativa para mover el mundo siguiendo las indicaciones de la ciencia. Su motivación era la de mostrarle a las naciones que ese nuevo camino no solo existe, sino que es más seguro, rentable y, definitivamente, más saludable. Fue así como se creó la Alianza Global de Ambición Climática. 121 naciones, 15 grandes regiones (California y Nueva York entre ellas), 398 ciudades, 786 empresas, 600 millones de personas e inversionistas que representan 4 trillones de dólares en activos, dieron un paso al frente y, desde entonces, se han puesto activamente a construir esta segunda vía para crear el futuro que todos necesitamos.

Los cambios vendrán, no hay dudas. Y cuanto antes nos anticipemos, menos tensiones y puntos de fricción tendremos durante el avance

Liderar ese grupo a nivel global en lo que se refiere a los actores no estatales ha sido parte importante de mi trabajo en los últimos meses. Como uno de los dos High Level Climate Champion globales, tengo el honor de trabajar con las más de 500 empresas B –que quieren poner fin a los problemas sociales y medioambientales– de todo el mundo que se comprometieron a ser neutrales en carbono en 2030, además de las 177 empresas miembros del pacto global que se sumaron y que incluyen a varias Fortune 500 y empresas de industrias que emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Cientos de líderes municipales se están coordinando para encontrar una salida que vaya de la base a la cima, es decir, de abajo hacia arriba, particularmente en países donde no se está dando la talla a nivel nacional en materia medioambiental. No podemos olvidar que esta solución tiene también la virtud de conectar con las expectativas de la ciudadanía.

Porque han sido los ciudadanos, trabajadores, consumidores y estudiantes de diversas regiones del mundo los que, con distintos tipos de manifestaciones, han facilitado el alineamiento de las agendas gubernamentales en muchos países. Son las mismas personas que tienen el poder de aportar, desde su día a día, al cuidado ambiental, exigiendo a las empresas que modifiquen el modo en que operan e inicien, de manera urgente y acelerada, su camino hacia la sostenibilidad. De la misma forma, están exigiendo a las naciones que generen políticas de protección del medioambiente.

Los cambios vendrán, no hay dudas. Y cuanto antes nos anticipemos, menos tensiones y puntos de fricción tendremos durante el avance. Dada la evidencia actual, todo hace presagiar que las transformaciones más rápidas vendrán marcadas por las bases. Cuando hablamos del mercado, yo sigo confiando en que es posible activar grandes cambios positivos desde la oferta y no solo forzados por la demanda. Ese es el mundo que está promoviendo la Alianza de Ambición Climática: uno inteligente, que se adapta antes de que los cambios nos fuercen a adaptarnos.

Pero lo más relevante es que estos compromisos son solo el inicio. Llevamos menos de 6 meses trabajando y los números siguen creciendo. Aunque aplazada a 2021, la COP26 contará con una persona que lleve el estandarte de paladín y, junto a esa persona, esperamos acelerar considerablemente esta vía alternativa para llegar a Glasgow con un mensaje claro para las naciones: que aparecieron cientos de miles de superhéroes improbables dispuestos a tomar el timón para que esta canoa en la que estamos todos montados deje de zozobrar.

 

Este artículo fue publicado originariamente en el Número 9 de la Revista Circle. Puedes descargarte el PDF de ese número en este enlace.