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El Gran Reinicio: un camino hacia la sostenibilidad del planeta

El Gran Reinicio: un camino hacia la sostenibilidad del planeta

«Si hay una lección crítica que aprender de esta crisis, es que necesitamos poner a la naturaleza en el centro de nuestra forma de operar». Estas palabras fueron pronunciadas por el príncipe de Gales en la presentación del proyecto El Gran Reinicio del Foro Económico Mundial. Con esta ambiciosa iniciativa, el influyente Foro de Davos quiere aprovechar la crisis de la Covid-19 para replantear los cimientos de nuestros sistemas económicos y sociales.

Este reseteo que proponen desde Davos es tan ambicioso como el propio alcance global que inspiró la creación del Foro en 1971. Solo que está vez el organismo liderado por Klaus Schwab va incluso más lejos en sus planteamientos. El Gran Reinicio insta a los líderes mundiales a unir sus fuerzas en torno a un propósito común: refundar el planeta. Se trataría de derribar los principios económico-sociales que han regido nuestros destinos hasta el momento y redefinirlos en base a un nuevo paradigma más justo, sostenible y resiliente.

Tener un enfoque común y ofrecer una respuesta conjunta es imprescindible para luchar contra desafíos globales

Esta propuesta de la élite económica mundial se basaría en la colaboración y la solidaridad. Tener un enfoque común y ofrecer una respuesta conjunta es imprescindible para luchar contra desafíos globales, como la Covid-19, las desigualdades sociales o el cambio climático, que amenazan seriamente al planeta desde distintos frentes de manera simultánea. Este Gran Reinicio apela a la cooperación abierta y generosa entre todas las naciones como única vía para lograr un mundo mejor.

La crisis del coronavirus ha evidenciado las grietas existentes en nuestros modelos de sociedad. La iniciativa de Davos propone una completa renovación de aspectos troncales: educación, relaciones laborales y sectores económicos deben afrontar una transformación coordinada y en profundidad si se quiere obtener resultados visibles. Un nuevo contrato social, que ponga en valor la dignidad humana y en el que el progreso de la sociedad no se vea relegado por el crecimiento económico, es otra de las propuestas del plan.

Los tres ejes de la iniciativa del Foro Económico Mundial

La agenda que propone ese Gran Reinicio se articula alrededor de tres grandes ejes. El primero es crear un marco económico más justo y equilibrado. Para ello, los impulsores del plan instan a los Gobiernos a alinearse en la adopción de políticas tributarias, reglamentarias y fiscales que favorezcan una «economía de las partes interesadas». Por ejemplo, una mejor coordinación entre países y la adopción de reformas de calado que promuevan unos resultados más justos –por ejemplo, penalizando los combustibles fósiles–.

El segundo eje persigue garantizar que las grandes inversiones, tanto públicas como privadas, sirvan para promover el bien común, con objetivos como la igualdad o la sostenibilidad en el horizonte. En ese sentido, la propuesta plantea un modelo de inversiones que, en lugar de parchear las grietas del viejo sistema, se preocupe por la innovación y la creación de un nuevo paradigma más resistente, equitativo y sostenible. Introducción de métricas medioambientales y de gobernanza en las industrias o una apuesta por las infraestructuras urbanas verdes serían posibles destinos para esas inversiones sostenibles.

Por último, el tercer eje plantea aprovechar las múltiples posibilidades que ofrece la Cuarta Revolución Industrial y la digitalización sin precedentes que ha traído consigo. ¿El objetivo? Que la tecnología no sea el problema, sino una parte importante de la solución.

Pero pulsar ese botón de restart no será sencillo. Ni algo que, a priori, pueda ofrecer resultados visibles a corto plazo. Sin embargo, si alguna enseñanza positiva podemos extraer de la pandemia es la constatación de que introducir cambios de gran calado con enorme velocidad no es imposible. Y si de la noche a la mañana cientos de miles de empresas en todo el mundo lograron que sus trabajadores siguiesen su actividad desde sus casas sin que el mundo se detuviese, ¿por qué no lograr que los países se pongan de acuerdo con igual celeridad para, precisamente, evitar que el mundo se pare?