Economía circular

Astronautas vs. Cowboys: ¿quién liderará el futuro del planeta?

Astronautas vs. Cowboys: ¿quién liderará el futuro del planeta?

La economía de la nave espacial Tierra fue el sugerente título con el que el economista británico Kenneth Boulding tituló su ensayo de 1966 en el que alertaba de como estábamos superando los límites del planeta desde la perspectiva tanto de extracción de recursos como de generación de residuos. Para ello, distinguía entre la economía del cowboy, expansiva, sin límites, de usar y tirar, y la economía del astronauta, consciente de sus límites y tratando de optimizar sus recursos y minimizar residuos.

50 años aproximadamente han tardado estas ideas de Boulding en cuajar en el discurso empresarial y político. Probablemente, la estrategia más ambiciosa venga de Europa en el marco del Pacto Verde (Green Deal) y el convencimiento de que la consecución de los objetivos climáticos y ambientales de la Unión Europea requiere una nueva política industrial basada en la economía circular.

El nuevo modelo económico que propone la economía circular liderada por la UE a supone la primera oportunidad de generar un cambio en la forma de producir y consumir desde la revolución industrial. Busca desvincular el crecimiento económico del consumo de recursos y el impacto ambiental, asegurando una sociedad próspera bajo los límites planetarios. Este cambio se presenta como la solución para acelerar la respuesta a los retos más urgentes a los que nos enfrentamos, evidenciados en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus metas correspondientes, que presentan una visión holística y conectada del desarrollo sostenible.

«Una transición tan ambiciosa requiere una estrategia, una acción conjunta de los distintos grupos de interés –sector público, privado y consumidores»

Una transición tan ambiciosa requiere una estrategia, una acción conjunta de los distintos grupos de interés –sector público, privado y consumidores– de manera coordinada y buscando alianzas de impacto. Pero la consecución de dichos objetivos en general, y de la transformación circular en particular, requiere, sobre todo, de un avance por parte de las empresas para integrar modelos de negocio que permitan seguir incrementando su rentabilidad y minimizando los costes de operación a la vez que alinean sus productos, servicios y operaciones con las demandas de las personas y el planeta.

Para conseguir desbloquear estas oportunidades de negocio para las empresas del nuevo modelo circular, es necesario construir un contexto que permita vincular las oportunidades financieras y sociales con los retos del planeta, creando mercados que hagan rentables las materias primas secundarias, desincentiven la extracción de materias primas vírgenes y potencien un crecimiento de los negocios circulares, reduciendo las ineficiencias del sistema y la cantidad de residuos generados. Además, es necesario llevar a cabo un análisis específico sobre la circularidad de cada sector y su cadena de valor para poder avanzar más rápido, ya que los retos y las soluciones son muy distintas.

«La Comisión ya ha avanzado su propuesta de productos sostenibles: serán más fáciles de reutilizar, reparar y reciclar, e incorporarán material reciclado en lugar de materias primas vírgenes»

El nuevo paquete de economía circular lanzado en marzo del 2020, bajo el paraguas del Pacto Verde para Europa, propone dar respuesta a este cambio de paradigma y potenciar definitivamente esa transición hacia la circularidad. Algunos de los elementos que pone sobre la mesa serán claves, como establecer una contratación pública verde obligatoria mínima o hacer que los productos sostenibles sean la norma en la UE. De hecho, la Comisión ya ha avanzado su propuesta de legislación para una política de productos sostenibles: así serán más fáciles de reutilizar, reparar y reciclar, e incorporarán en la medida de lo posible material reciclado en lugar de materias primas vírgenes. La Comisión Europea pretende, así, centrarse en los sectores que utilizan más recursos y que tienen un elevado potencial de circularidad, entre ellos los de envases y embalajes y en especial el enfoque en una nueva economía de plásticos.

Finalmente, otras medidas serán fundamentales para consolidar la economía circular, como mejorar los requisitos existentes sobre esquemas extendidos de responsabilidad del productor, reducir al mínimo las exportaciones de residuos de la UE y hacer frente a los traslados ilegales, o transformar los residuos en recursos secundarios de alta calidad que se integren en un mercado de materias primas secundarias eficiente. Ninguna de ellas serán tareas fáciles y necesitarán, desde la perspectiva de Forética y su grupo de acción de economía circular, de una mayor ambición circular de empresas e instituciones para la transformación necesaria. Es decir, para convertirnos, en esta década, en los astronautas responsables en nuestra nave espacial Tierra.