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Madalena Rugeroni, directora de ‘Too Good To Go’ en España: «En nuestro país se tiran 244 kilos de alimentos cada segundo»

Madalena Rugeroni, directora de ‘Too Good To Go’ en España: «En nuestro país se tiran 244 kilos de alimentos cada segundo»

A pesar de los esfuerzos de las agencias de Naciones Unidas y cientos de oenegés, el hambre en el mundo sigue aumentando cada año. Sin embargo, nos encontramos ante la paradoja de que un tercio de los alimentos que se producen a nivel mundial acaban pudriéndose o, directamente, en la basura. El desperdicio de alimentos, según la FAO, se refiere a «la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores». Y precisamente esa necesidad de cambio en las decisiones de compra son las que llevaron a un grupo de amigos daneses a crear Too Good To Go en 2016. Así nació el concepto del waste warrior, ese guerrero que lucha contra el desperdicio que, un par de años después aterrizó en España. Su directora en la península ibérica, Madalena Rugeroni, explica cómo la app funciona como un puente que une a los usuarios con los comercios de su barrio y ciudad para salvar ese excedente alimentario que se da al final del día en cualquier tienda, restaurante o supermercado.

Empecemos por el principio, ¿qué es un waste warrior y cómo podemos convertirnos en uno?

Los waste warriors son personas que quieren combatir el desperdicio de alimentos, es decir, cualquiera que se proponga marcar la diferencia cambiando su estilo de vida en el día a día. En To Good To Go ya somos setecientos waste warriors contratados como personal globalmente –en España, ochenta–, e incluso tenemos un montón de waste warriors que forman parte de nuestra comunidad: usuarios de la app que nos han ayudado a salvar más de 2,1 millones de comidas solo en España. Pero también lo son los establecimientos con los que trabajamos a través de la aplicación móvil con la que conectamos a nuestros usuarios con las tiendas, supermercados o restaurantes para salvar la comida que les sobra al final de la jornada. Todos estos waste warriors, ya sean la comunidad de la app o los dueños y trabajadores de los establecimientos, pueden acabar con el desperdicio de comida o, al menos, ayudar a que este se reduzca al máximo.

«Tenemos por delante un trabajo muy importante de educación en una sociedad que, por suerte, está cada vez más concienciada»

Se dice que este desperdicio de alimentos es responsable de entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. ¿Qué falla en el sistema alimentario para que tanta comida acabe en la basura?

Alrededor de un tercio de la comida producida en el mundo se desperdicia. Solo en España, esta cifra alcanza los ocho millones de toneladas de comida al año, es decir, se tiran 244 kilos cada segundo. El 19% de este desperdicio de alimentos en la Unión Europea se produce en el sector de la restauración y la distribución. Es aquí donde queremos ayudar a través de nuestra app, conectando a estos usuarios con miles de establecimientos. Esto sucede porque, lamentablemente, los establecimientos no saben o no son capaces de calcular de manera precisa el nivel de clientes que tendrán en un día y, por tanto, no pueden prever con exactitud su excedente de comida. Por eso es complicado conseguir el zero waste en el sector. Además, en los hogares se desperdicia cantidades ingentes de comida todos los años y, ahí, es mucho lo que todos podemos hacer, como individuos. Mucha gente no sabe planificar las compras, ni organizar las neveras o despensas ni tan siquiera interpretar las fechas de caducidad y de consumo preferente. Tenemos por delante un trabajo muy importante de educación en una sociedad que, por suerte, está cada vez más concienciada.

¿Dónde acaban todos esos alimentos que se desperdician?

Como toda esta comida no se puede reaprovechar, se dice que el desperdicio de alimentos no solo implica al propio producto, sino a los recursos naturales, como el suelo en el que se cultivó –si es una legumbre o vegetal– o en el que se cultivó el alimento para ese animal que luego acabó siendo un filete, por ejemplo. Cerca del 30% de la tierra agrícola del mundo se está utilizando para cultivar alimentos que luego no nos comemos. Ese es uno de los motivos por el que es súper importante reducir el desperdicio de alimento: no solo por la comida en sí, sino por todos esos recursos que se utilizan para que un producto acabe en la basura. Además, esto también se supone que los alimentos se acaben convirtiendo en emisiones de gases de efecto invernadero. De ahí la urgencia de combatir este problema consumiendo más eficazmente para ayudar a frenar el cambio climático.

«Cerca del 30% de la tierra agrícola del mundo se está utilizando para cultivar alimentos que luego no nos comemos»

Los Gobiernos juegan un papel fundamental en un desperdicio de comida que, según la FAO, solo en los países industrializados asciende a 670 millones de toneladas al año. ¿Qué se puede hacer desde el sector para reducir estas cifras?

Desde Too Good To Go intentamos trabajar con ayuntamientos de municipios y ciudades porque en ellos reside el poder para incidir sobre la población y llevar a cabo iniciativas o medidas directas, como campañas de concienciación y educación en universidades, barrios, establecimientos… Uno de nuestros pilares es trabajar con las administraciones públicas y en todo el ámbito político para ir cambiando las actitudes y los hábitos. En 2019, desde To Good To Go llevamos a cabo una campaña durante las elecciones en la que preguntamos a los principales partidos políticos su postura frente al desperdicio de alimentos. Saber cómo de concienciado está un partido político con esta problemática es importante para que las personas vean las iniciativas que cada cual pretende llevar a cabo para poner fin al desperdicio de comida. Pero fuimos más allá: también participamos en sesiones de trabajo para desarrollar la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentarios de Cataluña o en la COP25, todo ello para concienciar. Ahora estamos en contacto con las diferentes administraciones españolas para colaborar con ellas en materia de desperdicio y ver cómo pueden aprovechar estos alimentos de una manera más sostenible.

¿Qué acogida está teniendo en los municipios españoles esta batalla contra el desperdicio alimentario?

Estamos ahora en una fase bastante inicial de conversaciones con las administraciones, pero estamos intentando que delimiten cuatro principios básicos que todas las ciudades deberían aplicar. Por ejemplo, separar todos los residuos orgánicos –que no se hace en todo el territorio de manera generalizada–, encontrar una manera de poderlos monitorizar o medir y así saber qué es lo que está siendo desperdiciado para planear cómo redistribuir o combatir ese excedente, transformarlo en energía, combustible… Esto se puede hacer de varias maneras: tanto incidiendo directamente en todo lo público (hospitales, colegios, universidades, eventos, etc.) como realizando labores de prevención a través de campañas de sensibilización, de webinars, de talleres y seminarios sobre esta temática, algo que todavía no se ha desarrollado en profundidad. Aunque hasta ahora la respuesta que hemos tenido por parte de los municipios haya sido positiva, queda mucho por hacer.

«En los municipios y ciudades reside el poder para incidir sobre los hábitos de consumo»

Según la ONU, el 38% del consumo total de energía en el sistema alimentario mundial se utiliza para producir alimentos que se pierden. ¿Cómo podemos evitar o reducir la pérdida de alimentos durante la producción?

Durante la pandemia hemos visto un aumento del excedente en agricultura, por lo que se hace más importante aún trabajar con los agricultores para evitarlo o darle salida. Desde Too Good To Go intentamos que, a través de nuestros establecimientos colaboradores, puedan poner a disposición del usuario ese excedente agrícola que, de otra manera, acabaría en la basura. Trabajamos directamente con los agricultores para redistribuir los alimentos y que reduzcan su desperdicio.

“Un producto puede haber superado su fecha de consumo preferente, pero seguir en buen estado”

Como consumidores, más allá de utilizar aplicaciones como Too Good To Go, ¿qué herramientas tenemos para acabar con el desperdicio de comida?

Todos podemos hacer un poco más en nuestro día a día: planear nuestras compras, organizar mejor la comida que tenemos en nuestra nevera… cosas muy fáciles y que no ocupan mucho tiempo, pero que marcan la diferencia. Algo que podemos hacer, pero que no siempre se hace, es mirar y probar los alimentos antes de tirarlos: un producto puede haber superado su fecha de consumo preferente, pero seguir en buen estado. Pero estos datos no se suelen interpretar de la manera correcta. Aprender a interpretar las fechas de los alimentos es muy importante y, a día de hoy, es uno de los mayores motivos por los que la gente tira la comida. También podemos practicar la cocina de aprovechamiento, es decir, utilizar las sobras y los excedentes para crear nuevos platos. Para ello, tenemos muchas recetas en nuestras redes sociales, en nuestra web e, incluso, dentro de la app.

Y, para acabar, uno de los cuatro pilares de vuestra plataforma es la educación. ¿Cómo se puede atajar esta problemática desde las aulas?

Para nosotros es una prioridad. Estamos desarrollando una serie de materiales y talleres gratuitos para colegios, institutos y universidades para inspirar y enseñar a las generaciones más jóvenes –que son los que realmente tienen el poder en sus manos para cambiar las cosas– la importancia de combatir el desperdicio de comida. En nuestra web, por ejemplo, colgamos los materiales que ya hemos desarrollado. Para 2020 teníamos un reto de trabajar con quinientas escuelas y para 2021, aunque no tenemos el número exacto de centros, queremos seguir ampliando nuestras colaboraciones docentes. Uno de nuestros grandes objetivos sigue siendo trabajar con centros educativos para incidir, desde las escuelas en el fin del desperdicio de alimentos.