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Un listado que salva a las especies de la extinción

Un listado que salva a las especies de la extinción

En los años 70 del siglo pasado, el naturalista y divulgador Félix Rodríguez de la Fuente se embarcó en una cruzada televisiva por recuperar al lobo ibérico. La reputación de este animal –alimentada durante siglos por una cultura popular que lo eligió como villano de cuentos y fábulas– como enemigo natural del ser humano y de su ganado había llevado a esta especie autóctona al borde de la extinción. En sus programas de televisión, Rodríguez de la Fuente mostró a los españoles una cara de estos cánidos distinta a la de las alimañas feroces y asesinas que se había instalado en el imaginario colectivo. La trágica muerte del divulgador en 1980 no solo supuso un golpe para sus millones de seguidores: también lo fue para los protagonistas de sus documentales, que ya no tenían quien velara por sus intereses.

El lobo ibérico ha sido la última incorporación a esta lista salvadora de la que forman parte en la actualidad 626 especies

Pero ese testigo lo recogió en el año 2011 una lista: el Listado de Especies de Protección Especial (LESPE). Esta figura, dependiente de la Comisión Estatal para el Patrimonio Natural y la Biodiversidad, de la que forman parte el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las Comunidades Autónomas y las ciudades de Ceuta y Melilla, es un registro público de carácter administrativo y ámbito estatal que proporciona amparo legal explícito a las especies, subespecies y poblaciones silvestres incluidas en el mismo. Concretamente, son merecedoras de esa inclusión aquellas especies que poseen un especial valor científico, ecológico o cultural, por su singularidad, rareza o grado de amenaza que sufren. Además, el listado extiende su cobertura a aquellas especies que las directivas europeas y los convenios internacionales ratificados por España señalen como protegidas. Las especies incluidas en el LESPE son objeto de un seguimiento periódico para establecer la evolución la especie en términos de conservación.

Precisamente, el lobo ibérico ha sido la última incorporación a esta lista salvadora de la que forman parte en la actualidad 626 especies, divididas en siete grupos taxonómicos: invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos y plantas vasculares. Además del lobo ibérico, otros icónicos representantes de la fauna nacional que forman parte de este listado son el lince ibérico, el oso pardo, la foca monje del Mediterráneo, el murciélago ratonero, el águila imperial ibérica, el quebrantahuesos, el buitre leonado, la tortuga mora, la nutria, el gato montés, el flamenco común o el caballito de mar.

En el LESPE se incluyen aquellas especies que poseen un especial valor científico, ecológico o cultural

Entrar en el LESPE supone una ganancia significativa para estos animales en términos de blindaje frente a amenazas externas. La ley prohíbe «cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlos, perseguirlos o molestarlos, así como la destrucción o deterioro de sus nidos, vivares y áreas de reproducción, invernada o reposo». La relación de especies protegidas distingue dos categorías de amenaza: en peligro de extinción o vulnerable. Cada una de ellas con medidas adicionales de protección: planes de recuperación, para las primeras, y planes de conservación, para las segundas.

Un caso paradigmático de la protección proporcionada por el LESPE, en acción combinada con la actuación de otros proyectos conservacionistas, es el del lince ibérico. Diversos programas de ayuda y conservación, tanto en sus hábitats naturales como en cautividad, en España y Portugal han logrado multiplicar por nueve la población de estos felinos en lo que llevamos de siglo –hay 894 ejemplares, según el último censo realizado en 2019–.

En el caso de los recién llegados, el último censo de lobos realizado en España –año 2014– contabilizaba alrededor de 300 manadas en el territorio nacional, si bien no ofrecía datos del número de ejemplares que integraba cada una de ellas. El MITECO espera que con los nuevos niveles de protección proporcionados por el LESPE se alcancen las 350 manadas en el año 2030. Así, tal vez, se pueda llevar a cabo el sueño de Félix Rodríguez de la Fuente: que el ser humano y el lobo convivan en paz y armonía de una vez por todas.