Innovación

Residuos orgánicos que se convierten en energía, ¿realidad o ficción?

Residuos orgánicos que se convierten en energía, ¿realidad o ficción?

¿Obtener energía renovable y limpia a partir de residuos orgánicos? La idea no es nueva y hace tiempo que se explora como la gran alternativa de la economía circular al ciclo energético. El concepto no podría ser más redondo: coger algo que sobra, que no sabemos qué hacer con ello y que, además, es muy posible que acabe siendo perjudicial para el medioambiente, para convertirlo en algo que hace falta y cuya producción nos supone un permanente quebradero de cabeza. ¿Dónde hay que firmar?

Producir energía renovable a partir de residuos orgánicos podría ser la gran alternativa de la economía circular al ciclo energético

Materializar esa idea, en realidad, ya es posible y la tecnología necesaria existe. Así que, ¿cuál es el problema? El de casi siempre: los costes de su desarrollo e implementación son tan elevados que algo así solo resulta rentable si se hace a gran escala. Un condicionante que limita enormemente sus posibilidades reales de aplicación.

O, al menos, así era hasta ahora. Porque una startup española Trovant Technology ha desarrollado una tecnología que podría revertir esa situación. Su solución transforma biogás –una mezcla de metano, dióxido de carbono y otros gases– procedente de residuos orgánicos en biometano. Es decir, metano puro que sirve de base para la obtención de energía limpia. ¿Sus ventajas? Su producción es barata y puede realizarse no solo a escala industrial, sino también en pequeñas plantas productivas o en granjas en las que se generen purines –o residuos de origen orgánico–.

Mediante este upgrading –nombre que recibe este proceso– de biogás a biometano, los microrganismos presentes en los bioresiduos eliminan los compuestos contaminantes e indeseados presentes en el biogás. En una primera fase, se utiliza un recipiente o reactor especialmente acondicionado para que los microorganismos eliminen el H2S o ácido sulfhídrico, el mayor contaminante del biogás. Más tarde, en una corriente de agua se captura el CO2 que, por medio de otra reacción biológica, también es neutralizado por los microorganismos. El resultado es un gas similar al gas natural, pero completamente renovable, que puede utilizarse para ser inyectado en redes de gas natural o como combustible limpio para vehículos.

Aguas residuales, restos vegetales, semillas, restos de animales muertos, comida, excrementos sólidos o líquidos… todos estos desechos, que tienen, por otra parte, un fuerte impacto medioambiental, podrían tener una segunda vida en forma de energía limpia gracias a estas técnicas. Llegado el día en el que esta tecnología estuviese lo suficientemente implantada, podría complementar al contenedor marrón, ese en el que depositamos los restos orgánicos de nuestros hogares y que está presente ya en algunas Comunidades Autónomas.

El resultado es un gas similar al natural, pero completamente renovable, que puede utilizarse en redes de gas natural o como combustible para vehículos

Así, se podría producir a una escala mayor, ya no solo compost o fertilizante, sino también energía limpia. Con ello, se solucionan dos grandes problemas medioambientales: la generación de energía y la gestión de desechos contaminantes –en caso de la propuesta de Trovant Technology–. Un 2×1 en clave medioambiental y circular cuya evolución habrá que observar atentamente. ¿Cabe contemplar la posibilidad de que una familia pueda llegar a autoabastecerse de energía arrojando la basura que genere a un dispositivo de upgrading casero ubicado en su cocina? Ese horizonte, por el momento, solo es factible en un episodio de Black Mirror. Aunque, con la tecnología, nunca se sabe.