Social

Desmontando a los negacionistas del cambio climático

Desmontando a los negacionistas del cambio climático

La pasada semana España dio un importante salto en la lucha contra el cambio climático: el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, la primera norma de estas características en nuestro país y que pone blanco sobre negro muchos de los principales retos que tenemos por delante para revertir el calentamiento global en las próximas décadas. Sin embargo, y a pesar de que para lograr esos objetivos se requiere la suma de esfuerzos de todos los sectores de la sociedad, dentro de la misma siguen existiendo algunos que se niegan a ver la (urgente) realidad de la situación.

«Los volcanes emiten más CO2 a la atmósfera que los coches o los aviones» o «el cambio climático es un proceso natural del planeta y no una consecuencia de la actividad humana» forman parte de la lista de argumentos utilizados por los negacionistas del cambio climático. Rebatir estas falsas creencias es más sencillo de lo que parece: solo hace falta sacar a relucir los datos científicos que presentamos a continuación.

Habitualmente, los más escépticos recurren a la afirmación de que a lo largo de la historia las temperaturas han variado hasta llegar a situaciones extremas, como las glaciaciones globales. Bajo ese pretexto, sostienen que la actividad humana no es la causante del calentamiento global, sino que se trata de una subida de temperatura que, como tantas otras, acabará por regularse.

“El IPCC sostiene que la mayor subida de temperaturas jamás registrada está enmarcada en los últimos 35 años”

Si bien es cierto que el planeta ha pasado por diferentes etapas de más o menos calor, ha sido a partir del siglo XIX –con el estallido de la Revolución Industrial que condujo a un inevitable incremento de las emisiones de CO2 en la atmósfera–, cuando la temperatura ha comenzado a aumentar exponencialmente y a unas velocidades cada vez mayores. Concretamente, desde 2014, cada nuevo año bate el récord de temperaturas del precedente.

Por citar una de las tantas evidencias científicas, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU defiende que la mayor subida de temperaturas jamás registrada está enmarcada en los últimos 35 años. Además, hasta donde llegan las dataciones científicas, los años más calurosos de la historia pertenecen al período que va desde 2010 hasta la actualidad. Frente a los datos, las convicciones de aquellos que niegan siquiera que exista el calentamiento global, cuando menos, se tambalean.

Otro de los razonamientos más recurridos arguye que, aunque exista el cambio climático, ni nosotros ni nuestros hijos notaremos los efectos. «Entonces, ¿para qué actuar?», parecen preguntarse. La respuesta es sencilla: porque las consecuencias de la degradación del planeta ya son palpables. El nivel del mar está aumentando, los océanos se han acidificado, la Antártida se está deshelando, el número de desastres naturales como huracanes, incendios e inundaciones va in crescendo y la biodiversidad de todo el globo está desapareciendo.  Sin ir más lejos, un informe de la Unión Europea publicado en 2018 cifra ya en 258 millones las personas que se han visto forzadas a migrar por razones medioambientales. Si hablamos pues, de refugiados climáticos, ¿no serán las consecuencias del calentamiento global más que perceptibles? Sin olvidar que, según la Organización Mundial de la Salud, cerca de siete millones de muertes están relacionadas con la contaminación atmosférica en el mundo.

“En España, cada habitante emite una media de 5,2 toneladas de CO2 al año

¿Realmente, como afirman los negacionistas, «no podemos frenar el cambio climático»? Esta sentencia es, al calor de los datos, un sinsentido. Según el último informe de 2016 del Banco Mundial, en España, cada habitante emite una media de 5,2 toneladas de CO2 al año. Por su parte, el Ministerio para la Transición Ecológica señala que el principal origen de las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro país provienen del transporte (un 29% del total), por delante de actividades industriales (21%) o la generación eléctrica.

En este contexto, optar por las renovables como fuente energética, utilizar métodos de transporte menos contaminantes que los vehículos diésel o reducir el gasto energético en general son algunas de las medidas que uno puede llevar a cabo a título personal para contribuir a revertir el calentamiento global.

La lucha contra el cambio climático será la próxima batalla que como sociedad tenemos que dar. Para ese enfrentamiento debemos contar con todos los esfuerzos posibles, incluido los de aquellos que por ahora se denominan “negacionistas”. Será a ellos a quienes se les tendrá que convencer para que se unan a la causa, y eso solo será posible a través de dos herramientas: la ciencia y el dato.