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Drones para llenar de bosques España

Drones para llenar de bosques España

Beber un vaso de agua, escribir en una libreta, tomar un antigripal o construir una casa. ¿Qué tienen todas estas acciones en común? Aunque a simple vista no lo parezca, la respuesta es sencilla: los bosques. Sin árboles, respirar un aire limpio se vuelve más complicado, no por nada se les consideran los grandes pulmones del mundo. Pero también llevar a cabo la mayor parte de las actividades que realizamos a diario. O, incluso, gozar de una buena salud, tanto humana como planetaria. Los bosques de la Tierra albergan, según Naciones Unidas,  más del 80% de las especies animales y vegetales que existen. Pero no son solo hogar de una gran diversidad de flora y fauna, sino también de pueblos indígenas ancestrales. Además, más de 1.600 millones de personas dependen de ellos para sobrevivir, pues proporcionan alimentos, medicinas, combustible y abrigo.

Revolution es una startup española que trabaja para recuperar los paisajes naturales autóctonos

Cuidar de los existentes y reforestar aquellos que se pierden –ya sea por la actividad del ser humano o por catástrofes naturales o fenómenos extremos– no solo es importante para todas esas especies y seres humanos que dependen de estos ecosistemas: los bosques son uno de nuestros mayores aliados en la lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero que complican aún más la crisis climática. De ahí, la importancia de las iniciativas de plantaciones como la de CO2 Revolution, una startup española que trabaja para recuperar los paisajes naturales autóctonos y que, a través de la tecnología, busca llegar a los rincones más inaccesibles de nuestro país.

Los drones pueden cargar hasta 10.000 semillas por viaje

Su trabajo no consiste únicamente en realizar plantaciones cuadriculadas de arbolado, sino que incluyen todos los elementos necesarios para recuperar el paisaje: como pasto, flores, arbustos y arbolado. De esta manera, se propicia la regeneración de un ecosistema completo. Es más, esta startup usa siempre las especies autóctonas de cada lugar, con las que consiguen que la nueva plantación sea además productiva para la región.

Las semillas inteligentes están recubiertas por una cápsula biodegrable con todos los elementos necesarios para su germinación

Para conseguirlo, trabajan con tecnología puntera. «Gracias al big data somos capaces de analizar todas las variables que intervienen en la creación de nuevos ecosistemas y seleccionamos mediante algoritmos la manera más adecuada de reconstruirlos. El programa informático, ofrece las variables más apropiadas para la creación de ecosistemas y facilita su escalabilidad», explican desde CO2 Revolution. Después, entran en escena lo que denominan semillas inteligentes. Un tipo de simiente recubierto por una cápsula biodegrable en la que también se encuentran todos los elementos necesarios para su germinación. «Es clave en el proyecto porque es lo que garantiza la germinación en los terrenos que debemos reforestar», recuerdan. La última fase de esta siembra es puramente tecnológica: drones de creación propia trasladan y depositar hasta 10.000 semillas inteligentes en cada uno de sus viajes. Porque, como aseguran desde el proyecto, «mediante un avanzado software y sistema de navegación se selecciona de forma autónoma el patrón de plantación más adecuado» para, así, optimizar la reforestación.

El año pasado plantaron 1,5 millones de árboles en el Alto Tajo (Guadalajara), reforestaron 450 hectáreas de zonas verdes en Murcia y otras 80 en la provincia de Burgos

Gracias a este método, cuentan ya con varios ambiciosos proyectos por toda la geografía nacional, que realizan en colaboración con distintas empresas como LG, Springfield o Enagás. Durante el año pasado, plantaron 1,5 millones de árboles en el Alto Tajo (Guadalajara), reforestaron 450 hectáreas de zonas verdes en Murcia y otras 80 en la provincia de Burgos. Y esto parece ser solo el principio: según aseguró el fundador de la empresa, Juan Carlos Sesma, en una reportaje, podrían «llegar a duplicar o triplicar el objetivo de árboles para 2021 con la llegada de fondos europeos». Y, aunque según los datos del Banco Mundial, la superficie forestal en España creció entre 1990 y 2016 un 33%, nunca tendremos demasiados bosques.