Innovación

El envase del futuro

El envase del futuro

¿Has pensado alguna vez en la importancia del envase de un producto? Se trata de algo más que la mera presentación y protección de lo que contiene. ¿Sabías que el 80% de los impactos ambientales que genera se definen en la fase de diseño? En efecto, sus características de fabricación determinarán la cantidad de emisiones, vertidos y residuos que se producirán a lo largo de todo su ciclo de vida.

Para dar la vuelta a esta ecuación, urge empezar a repensar el envase del futuro.  Hacer los envases más  sostenibles, invirtiendo menos recursos en su fabricación y usando materiales reciclables y reciclados, así como fáciles de transportar. El desafío es buscar soluciones que reduzcan la huella ambiental desde la propia concepción del producto.

El 80% de los impactos ambientales que genera un envase se definen en la fase de diseño

La botella comestible, por ejemplo, empieza a ser una realidad. Una empresa británica ha desarrollado un envase fabricado con ooho, un material que permite encapsular líquidos y crear envases esféricos más baratos, ecológicos y más eficientes que los tradicionales. Este nuevo envase –que se fabrica gracias a una técnica patentada por los hermanos Adrià y se biodegrada en 4 semanas– es insípido e inoloro, y está compuesto a base de algas y cloruro cálcico, según informan sus fabricantes.

En España, el sector del envase lleva más de 10 años innovando en el desarrollo de nuevos recipientes que, además de fomentar la sostenibilidad, sean inteligentes y prevengan también el desperdicio alimentario. Para ello, se están investigando envases que extiendan el ciclo de la vida del contenido, monitoricen su estado e informen al comprador sobre su uso y características. Algunos frutos secos, por ejemplo, empiezan a incorporar un saquito antihumedad que prolonga el contenido en buen estado.

El sector del envase lleva más de 10 años innovando en el desarrollo de nuevos recipientes

Las últimas innovaciones buscan diseños que también tengan beneficios para el ciudadano. A la cabeza se sitúan los envases que incorporan grandes cantidades de material reciclado o los paquetes multifunciones, como los de cartón en los que se empaquetan legumbres, que posteriormente sirven de macetero para plantar semillas.

El ciudadano del siglo XXI está cada vez más concienciado con el consumo y reciclado de los envases. Según datos de Ecoembes, en 2020, se entregaron a instalaciones recicladoras homologadas un total de 1.490.283 toneladas de envases domésticos para su posterior reciclaje. Gracias a estos datos, se evitó la emisión de 1,67 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Asimismo, se ahorraron 20,29 millones de m3 de agua y 6,37 millones de Mwh de energía.

Aunque vamos por el buen camino, hay que seguir desarrollando soluciones innovadoras. Sin ir más lejos, TheCircularLab, el centro de innovación abierta sobre economía circular de Ecoembes, ha creado el goCircular Radar, un mapa que agrupa a todas esas startups que quieren cambiar el mundo y el goCircular Pass, un sello que reconoce el trabajo de esos emprendedores.