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El reciclaje de envases, imparable: la covid no frena de este hábito en España

El reciclaje de envases, imparable: la covid no frena de este hábito en España

Cuando la pandemia se asentó en nuestra realidad, la sociedad se vio obligada a aprender a vivir con otro ritmo. Uno más pausado que prestara atención al ahora, dejando atrás el pasado y guardando el futuro en un cajón. Encerrados en nuestros hogares, aprendimos a prestar más atención a los pequeños detalles: a cocinar a fuego lento, a disfrutar de la calma de estar en casa y, también, a alimentar nuestra conciencia ambiental. Una labor de aprendizaje que lleva años desarrollándose y que no se ha visto frenada por cuatro paredes: en 2020, 38,9 millones de españoles declararon reciclar en sus hogares, dos millones más que el año anterior.

Así se desprende un estudio sociológico elaborado por Catchment para Ecoembes, que recoge que ocho de cada diez españoles cuentan en su casa con varios cubos o bolsas para separar correctamente sus residuos. Y uno de ellos, el contenedor amarillo, es un aliado clave. En él, cada ciudadano depositó el año pasado 18,6 kg de residuos – un 8,5% más que en 2019 y el doble que hace cinco años -. Por su parte, en el azul se dejaron 19,3 kg de papel y cartón per cápita, un 0,3% menos que en 2019 dada la caída de la actividad comercial marcada por la pandemia –aunque, en los últimos cinco años, la cifra ha aumentado un 24,6%–.

38,9 millones de españoles reconocen haber reciclado en sus hogares en 2020.

Estos números evidencian dos hechos que van indudablemente de la mano: el primero, que el compromiso ciudadano con la correcta gestión de los envases es incansable. Y el segundo, que durante el confinamiento se mantuvo la recogida selectiva municipal como actividad esencial para evitar que los residuos se desecharan y gestionasen incorrectamente.

De esta manera, en el año de la covid, se enviaron a instalaciones recicladoras homologadas un total de 1.490.283 toneladas de envases, y eso que la pandemia tenía la capacidad de transformar por completo cualquier tipo de hábito, poniendo en riesgo la sostenibilidad. Gracias a ello, España ha conseguido ahorrar a la atmósfera más de 1,67 millones de toneladas de dióxido de carbono –o, lo que es lo mismo, la cantidad que emiten las calefacciones de 800.000 personas durante un año– y salvar, además, 20 millones de metros cúbicos de agua y 6,37 millones de MwH de energía.

8 de cada 10 españoles cuentan con varios cubos para separar sus residuos, siendo uno de ellos para los envases del amarillo

Una pieza clave en este puzle del reciclaje ha sido la acción conjunta. Y es que, cuando se habla de separar residuos, la sensibilización no distingue de edades. Todo agente social está en el mismo barco. Como desvela el informe, son las personas con más años las que más se preocupan por el cuidado de nuestro planeta a través del reciclaje. En 2020, ocho de cada diez mayores de 55 años tenían contenedores o cubos de reciclaje en sus hogares, seguidos de los adultos de entre 34 y 54 años (83,9%) y los jóvenes de 25 a 35 años y de 16 a 25 años, con un 76,4% y un 76,3%, respectivamente.

Continuando en el ámbito sociológico, la concienciación ambiental también ha ido ganando terreno en los distintos tipos de hogares. Como ya marcó la tendencia del citado estudio, los divorciados son los que más reciclan en España (89%). Además, por unidad familiar, las formadas por tres miembros son las más comprometidas con el reciclaje.

En ‘el año de la covid’ se enviaron a instalaciones recicladoras homologadas 1.490.283 toneladas de envases

Nos encontramos ante una fotografía de la España recicladora que refleja, de nuevo –y más que nunca– cómo las pequeñas acciones pueden desembocar en grandes desenlaces. Y es que este camino de la sostenibilidad siempre ha estado marcado por el conocimiento, que nunca termina. Por ejemplo, el estudio también refleja que, aunque la ciudadanía suele asociar sin gran problema el contenedor amarillo a botellas, botes, garrafas, briks, tarrinas o envases de yogurts de plástico, aún hay residuos –como los aerosoles o las bandejas de corcho blanco– que no se identifican con este color.

Pero queda aún camino por recorrer. Y es que, volviendo a los datos de reciclaje de envases de 2020, de los kilos totales que cada ciudadano depositó en el contenedor amarillo, 5,3 kg fueron de residuos que no están destinados a este contenedor, es decir, que no eran envases.

La meta es clara: hacer que la sociedad española sea 100% recicladora, y a través de ese esfuerzo colectivo, ir situando a nuestro en una posición que sirva de referencia para que otros países también avancen en la senda de la sostenibilidad, guiados por las mismas razones que han esgrimido los españoles: porque «lo consideran importante, aunque otros no lo hagan» y, sobre todo, porque hacerlo a diario es «hacerlo con orgullo».