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El reciclaje se abre camino en año ‘xacobeo’

El reciclaje se abre camino en año ‘xacobeo’

Por tercera vez en su historia, Santiago de Compostela está viviendo un año xacobeo doble. Debido a la crisis sanitaria que obligó a paralizar el planeta durante 2020, el papa Francisco decidió alargar el año santo a 2021 y 2022. Una medida excepcional que solo se vivió en 1885 tras terminar el proceso de identificación de los restos del apóstol, y en 1937, durante a la Guerra Civil.

Aunque la esencia sigue siendo la misma, muchos elementos han cambiado en el espíritu del Camino, que ha sabido perdurar a lo largo de los siglos adaptándose a las circunstancias de cada época. La conciencia medioambiental es uno de los más recientes que la ruta ha sabido adaptar a su esencia. Y ejemplo de ello es el Camino del Reciclaje, una iniciativa puesta en marcha por Ecoembes en 2015 y que este año se ha reactivado tras el parón del pasado año.

La iniciativa nació de la mano de esta organización con la intención de fomentar las buenas prácticas medioambientales entre los peregrinos que cada año atraviesan la geografía española en dirección a Santiago de Compostela. En apenas seis años, la campaña ya cuenta con el apoyo de las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León, Navarra, Asturias y La Rioja. O visto de otra forma: con una red de casi 400 albergues repartidos por buena parte del territorio nacional.

Esta iniciativa busca reivindicar valores ecológicos a través de la sensibilización del peregrino. Aunque el tipo de turista que atrae el Camino de Santiago no es comparable al que acude a disfrutar del sol y las playas, nunca está de más que los visitantes cuenten con más herramientas para hacer que su ruta tenga el menor impacto medioambiental posible. Y más en año jubilar, cuando la cantidad de personas que acuden a realizar la ruta se multiplica.

Esta iniciativa busca reivindicar valores ecológicos a través de la sensibilización del peregrino

Replantación de árboles y material para los albergues

Una de las propuestas que ya está empezando a calar entre los peregrinos es la Compostela del Ecoperegrino, una cartilla que puede sellarse en los albergues adheridos a la campaña. Cuando se consiguen tres rúbricas, el peregrino puede subirla a redes sociales, usando la etiqueta el #ecoperegrino,  para que Ecoembes se encargue de plantar un árbol autóctono en Galicia o Asturias. Así, el pasado año se plantaron 650 robles en los bosques de Caldas de Reis (Pontevedra).

El papel activo de los albergues se ha convertido en otro de los pilares de la campaña. Por un lado, porque sirven como primer eslabón de la cadena a la hora de divulgar las buenas prácticas entre los visitantes. Por otro, porque para el peregrino estos espacios no son solo necesarios para recargar las pilas y llenar el estómago: muchos llevan consigo los residuos generados durante su viaje para separarlos y reciclarlos en el albergue.

Por este motivo, desde Ecoembes también se ha querido dar apoyo material con los recursos necesarios para separar los residuos de los caminantes. En concreto, a cada ecoalbergue se aportan varios cubos de ochenta litros de capacidad (amarillos y azules), bolsas de reutilizables elaboradas con PET reciclado, carteles explicativos para aclarar el destino final de cada residuo y un calendario que ayude a los propietarios de los establecimientos a llevar la cuenta de los kilos de basura reciclados.

El Camino del Reciclaje cuenta con una red de casi 400 albergues repartidos por el territorio nacional

Los resultados de la experiencia son cada año más alentadores. En 2019 se reciclaron 264.490 kilos de residuos, un 6,45% más que en 2018. Diferenciando entre tipos, los contenedores amarillos ayudaron a recoger 75.172 kilos (un 9,8% más que el año anterior) mientras que los azules aportaron 189.318 kilos de papel y cartón.

Con el paso de los años, más rutas del Camino Xacobeo se han ido adhiriendo a la campaña. Si en 2015 el Camino del Reciclaje solo estaba respaldado por el Camino francés, en 2021 ya forman parte integral del proyecto el del norte, el portugués, el inglés y el primitivo. Y el objetivo es que el Camino de Santiago continúe evolucionando poco a poco, pero sin alterar sus valores, vigentes y respetados desde hace siglos.

La propuesta de futuro radica en que el peregrinaje de cientos de miles de personas de todo el mundo no se entienda sin un comportamiento cívico con el entorno natural de las distintas rutas. O como se resume desde la campaña, «que el camino deje huella en ti, no tú en él».