Economía circular

La economía circular y concéntrica del donut

La economía circular y concéntrica del donut

La economía es, para muchas personas, un concepto cargado de connotaciones negativas que aluden al temido fin de mes y la falta de recursos. Pero, en realidad, se trata de una ciencia que, lejos de ser inamovible, aún tiene recorrido por transitar para componer mejor nuestro día a día.

Todos desearíamos que la economía facilitase un espacio de seguridad donde reconfortarnos de los sinsabores cotidianos y que favoreciese un mundo más habitable. Entonces, ¿por qué no cambiar la indigestión que las cifras económicas causan a la población por una dulce y sabrosa ingesta que nos haga crecer con cierta seguridad en el futuro inmediato? Algo así debió plantearse la economista inglesa Kate Raworth cuando, en 2012, publicó su teoría de la Economía del Donut, en la que aseguraba que la economía del futuro debería situar en el mismo plano de importancia la cobertura de las necesidades básicas del ser humano y la protección del medio ambiente.

¿Y qué tiene que ver todo esto con un donut? El símil lo patenta la economista inglesa de manera gráficamente cristalina. Según su teoría, la economía debería visualizarse como un donut en que los dos círculos concéntricos que lo rodean representen una base social de servicios y bienes comunes básicos, en su interior, y un espacio medioambiental sostenible, en su exterior. La jugosa masa del donut representaría un espacio de convivencia ecológicamente seguro y socialmente justo.

Nuestra prosperidad precisa un espacio de convivencia ecológicamente seguro y socialmente justo

Los indicadores que deberían configurar ese espacio serían medioambientales, asegurando el cuidado y sostenibilidad de nuestros ecosistemas, y de índole vital humana, garantizando a la totalidad de la población la cobertura de necesidades básicas como son la sanidad, la educación o el empleo. Por supuesto, la monitorización continua de dichos indicadores permitiría evitar que excedan los límites del espacio justo y seguro para la población que representaría la masa del donut, tanto por exceso al rebasarse el techo ecológico, como por defecto al no garantizar el bienestar social común.

Para hacer viable esta teoría económica, se puso en marcha Doughnout Economics Action Lab. Se trata de un laboratorio de ideas que ofrece a todo aquel que deseé llevar a la práctica este modelo, bien se trate de un barrio, una ciudad, un estado o una empresa, las herramientas óptimas con las que comenzar a reconfigurar el futuro inmediato. Carlota Sanz, economista española, es la cofundadora de esta plataforma de acción por un futuro en que podamos satisfacer las necesidades básicas de toda la población en perfecto equilibrio con el planeta y sus recursos naturales. Ella recuerda que «la economía es una ciencia creada por las personas y, como tal, puede ser cambiada y mejorada por ellas mismas».

La Economía del Donut supone cambiar el sistema económico degenerativo por uno regenerativo y circular

Varias ciudades europeas han adoptado ya como propia esta teoría. Concretamente, el municipio de Ámsterdam ha sido la primera institución pública en desarrollar una estrategia con medidas basadas en la reparación y reutilización de productos, la reducción del desperdicio de comida o la creación de plataformas ciudadanas en que compartir para reducir el consumo, con el objetivo de lograr, para 2030, una economía totalmente circular. Carlota Sanz aplaude las iniciativas y pone como ejemplo la construcción de un edificio, en la ciudad, «con materiales recuperados, energéticamente eficiente y con un diseño modular de muros atornillados y recortados, de manera que se puedan desenlazar si hay partes que precisen reparación».

En nuestro país, Barcelona, a través de su red Barcelona + Sostenible y dentro del marco de la C40, la red de ciudades que hacen frente a la emergencia climática, ha comenzado los estudios preliminares, en estrecha colaboración con Doughnout Economics Action Lab, para adoptar los principios de esta revolucionaria teoría económica. En palabras de Carlota Sanz, todas las medidas que se establezcan estarán dirigidas a «cambiar el actual sistema económico, degenerativo, por uno que sea regenerativo y circular».

La Economía del Donut plantea, sin duda, la reconfiguración de nuestros procesos de producción y consumo. Pero, lejos de ser la utopía que muchos señalan en sus planteamientos iniciales, puede transformar la economía en una ciencia más dulce que reconfigure nuestro mundo haciéndolo ecológicamente sostenible y socialmente justo.