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Pequeñas acciones para lograr unas Navidades más sostenibles

Pequeñas acciones para lograr unas Navidades más sostenibles

En 1843, el escritor británico Charles Dickens publicó «Cuento de Navidad» sin imaginar la popularidad que, con el tiempo, obtendría una novela que ha conocido numerosas adaptaciones al teatro, cine, radio y televisión. El protagonista, Ebenezer Scrooge, un viejo avaro y egoísta, es visitado en Nochebuena por los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras. El último de ellos le muestra el terrible porvenir que le espera si no reconduce su forma de encarar la vida y de tratar a quienes le rodean.

Este año tal vez deberíamos tener en cuenta las enseñanzas morales de la obra de Dickens y aplicarlas a otro ámbito que siempre nos rodea: el medioambiente. Y es que, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos a 2019, el 30% de los residuos que generamos los españoles se producen durante estas fechas.

Los españoles generamos el 30% de todos nuestros residuos anuales durante las breves fechas de las celebraciones navideñas.

Es cierto, no hay Navidad sin regalos, ¿pero es realmente necesario comprar rollos y rollos de papel para envolverlos? Una forma fácil de evitar este desperdicio es reutilizar el usado en anteriores celebraciones, así como personalizar los envoltorios con papel de revistas o periódicos. Si hay niños en casa, solo hay que prestar atención a la cantidad de dibujos que hacen. Como dice Mario, padre de tres hijos de 3, 5 y 9 años: «¿Se te ocurre un envoltorio más hermoso que el que puedes realizar con los dibujos que han hecho tus hijos a lo largo del año? Yo te aseguro que siempre son los regalos estrella, más por el envoltorio que por lo que hay dentro». Con menor gasto y mayor imaginación, añadiremos un toque personal y disfrutaremos más los momentos de la preparación.

Los adornos navideños también suponen un consumo y desperdicio de material excesivo cuando, sin embargo, podrían ser confeccionados por nosotros mismos. En internet encontraremos ideas para crear una buena cantidad de adornos originales. El árbol de Navidad podemos reutilizarlo año tras año, y si deseamos adquirir uno nuevo, pensemos en la cantidad de familias que estarían felices de recibir el anterior por no disponer de la necesaria capacidad económica. Otra opción es la que propone Elvira, que utiliza «la pizarra que tiene mi hijo Carlos y en la que, juntos, pintamos, con tiza de colores, el árbol de Navidad». Algo que rezuma originalidad. Gracias a esta idea, además, «todos los invitados van añadiendo detalles y el árbol va cambiando a medida que avanzan las fiestas».

Cambiar nuestros hábitos de consumo durante las fiestas navideñas ayuda a la recuperación económica y propicia el fortalecimiento social.

Los principales protagonistas de estas fechas son los niños, a quienes regalamos cantidades excesivas de juguetes que, en muchas ocasiones, acaban pronto en los contenedores de basura. Muchos de ellos, además, sufren rápidamente el deterioro propio de los materiales plásticos que los componen. Ana, recién cumplidos los 19 años, asegura llevar varias navidades adquiriendo regalos sostenibles para los más pequeños de la familia. «Los juguetes de madera son los mejores, sin duda, pero me aseguro de que tengan el sello FSC (Forest Stewardship Council) que asegura la procedencia de talas controladas. Si son de tela, también compruebo que tengan certificación GOTS (Global Organic Textile Standard) de cultivos ecológicos», defiende. Estos regalos, además, aguantan el paso del tiempo, lo que permite una posterior donación a otros niños. Recuperando a Dickens, esta sería una bonita manera de seguir las recomendaciones de los fantasmas de las Navidades pasadas.

Escuchemos ahora al fantasma de las Navidades presentes: ese que nos alerta de las comilonas en que desperdiciamos ingentes cantidades de alimentos. Podemos aprovechar para descubrir la cocina de aprovechamiento, como hizo Pedro, de 39 años, durante el confinamiento. «Aprendí a preparar recetas aprovechando los restos de ingredientes utilizados en recetas previas, y desde entonces no imaginas lo mucho que he ahorrado a la hora de llenar el carro de la compra, además de que cada día disfruto más del tiempo que paso en la cocina», explica.

Está en nuestras manos la posibilidad de cambiar muchos de nuestros hábitos y lograr que la actividad propia de estas fiestas sea sostenible e impacte positivamente en nuestra sociedad y nuestro medioambiente. Tan solo así evitaremos el negro porvenir expuesto por el fantasma de las navidades futuras en Cuento de Navidad.